OVEJAS

Sabina

A la vuelta de ver terrenos en Albacete, descansando en una zona muy bonita con sabinar, oímos un bebé llorar.

Nos temíamos lo peor, y al seguir su voz, nos encontramos con ella. Una corderita con el cordón umbilical, manchada con placenta, muy delgada, que llamaba desesperada a su mamá.

Ante esa situación, no podíamos decir que no y hacer oídos sordos. Marga, una de nuestras voluntarias, sugirió llamarla Sabina, en honor al árbol.

Con el paso del tempo, fue perdiendo las arruguitas de su morrete, fue creciendo mucho, ganando peso, al tener una alimentación variada de bibe, alfalfa, pienso, hierba... Más lo que nos robaba por rápida o porque nos miraba con carita de ángel y caíamos a sus pies.

Le costó hacerse a la vida fuera de casa, pero debía vivir cuando creció lo suficiente con el resto del rebaño, para empezar a crear lazos afectivos con todas y convertirse en una más.

Ahora es la envidiosa de los bibes, cuando ve tomarlos a peques y ella no tiene el suyo, se enfada y les pega cabezazos.

Así es Sabi… Auténtica.

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