CABRAS

Tina

Es una cabra de llegó al santuario después de pasar viviendo en un patio sola, sin haber convivido antes con otros animales de su especie.

Nos pidieron ayuda para salvarla, pues tenían sospechas de que habían intentado abusar sexualmente de ella, la habían agredido para sujetarla, y no podían seguir teniéndola por su seguridad.

Tiene las patitas muy dañadas, debido al tipo de suelo en el que ha vivido, que era de cemento, y las pezuñas sobrecrecidas, de no cortarlas en mucho tiempo, lo que le impedía andar correctamente, sintiendo mucho dolor.

A veces miraba el cielo asombrada, pues donde la tenían no lo veía, sin comprender qué ocurría y por qué estaba aquí.

Con el tiempo hemos logrado que confíe en nosotras, que no nos tenga miedo, incluso nos pide caricias y comida, aunque se ha vuelto una señora mayor muy tiquis miquis.

No quiere convivir con las demás, le encanta estar tranquila en su caseta, sin que nadie la moleste, ni le roben la comida.

Y en realidad la entendemos perfectamente, por su condición física va más lenta que el resto, se agobia, y no sigue el ritmo de las demás, así que es una privilegiada.

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